Unas voces nacidas en un lugar al que no llega la luz envolvieron suavemente a todo Taiwán… Una madre cría con cariño a su hija, nacida en una prisión de mujeres, junto a cuatro reclusas que cargan con un pasado doloroso. Sin embargo, ante el «riesgo de perder la vista» que amenaza a la niña, forman un coro con el propósito de darle «¡un último recuerdo hermoso!». A pesar de sus reiterados enfrentamientos, estrechan sus lazos a través del canto, conmoviendo a personas de distintas generaciones en esta emotiva película, que obtuvo el premio del público del Festival de Cine de Taipéi y el premio a la mejor actriz de la Asociación de Críticos de Cine de Taiwán, y batió los récords históricos de recaudación del cine taiwanés. Reúne a un elenco de talento, entre cuyos integrantes se encuentra Judy Ongg, que vuelve a participar en una película taiwanesa después de 47 años. Sus voces, tristes pero cálidas como una plegaria, se convierten en la «luz del sol» que penetra en un mundo cerrado e ilumina la pantalla con amor y esperanza.