Si un amigo es «un alma dividida en dos cuerpos» (Aristóteles), los hermanos son «personas cuyos cuerpos están separados, pero cuya energía permanece unida» (del capítulo «Hermanos» de «Family Instructions for the Yan Clan», de Yan Zhitui). Por mucho odio y hastío que provoquen, los lazos de sangre son así de tenaces e insondables. Aquí hay dos hermanos que llevan treinta años sin intercambiar una sola palabra y que gestionan cada uno su propia explotación ganadera. La noche en que el hermano menor, Byeong-soo (Park Hae-jun), obtiene su primera victoria en el concurso al mejor bovino, superando a su hermano mayor, Man-soo (Ryu Seung-ryong), que había ganado seis años consecutivos, Man-soo descubre que la vaca de Byeong-soo tiene fiebre aftosa y lo denuncia. En medio del caos del sacrificio que sigue, Man-soo, que quería salvar a Jang-soo, el único ternero superviviente, acaba uniendo fuerzas con Byeong-soo tras muchas vicisitudes. «Cattle Run» es una película que avanza paso a paso con la honestidad de un buey. Man-soo es demasiado parco para tender primero la mano a su hermano menor, y Byeong-soo es demasiado arisco para dejar atrás el resentimiento hacia su hermano mayor. La película recurre a la relación entre animales y humanos para transmitir la difícil situación de unos hermanos que no pudieron sino distanciarse aún más por sentirse culpables el uno ante el otro. Inspira confianza su forma de narrar, tenaz y franca, que retrata con serenidad el valor de aquello que se intensifica precisamente porque no puede expresarse con palabras.