Es la obra póstuma del director Laurent Cantet, fallecido en 2024. En esta hermosa creación conjunta, que su colaborador de muchos años, el director Robin Campillo, completó asumiendo la dirección, se combinan con sutileza las sensibilidades cinematográficas de ambos directores. Enzo, un adolescente de una familia de clase media que vive en una hermosa villa con piscina, quiere ser albañil. Siente una fuerte atracción por Vlad, un ucraniano al que conoce en una obra. Vlad, que se debate entre regresar a su país en guerra o quedarse en Francia, se presenta ante Enzo, que considera a sus padres aburridos trabajadores intelectuales, como un adulto y un hombre que le recuerda valores más elevados. La película plasma de forma impactante los anhelos y la rebeldía sin motivo de un muchacho inmaduro que «confiesa» que irá con él a Ucrania a luchar, así como los instantes de la adolescencia en los que tan fácilmente se deja uno cegar como abre los ojos. El final quizá recuerde a algunos a «Llámame por tu nombre» (2017). Película inaugural de la Quincena de Cineastas del 78.º Festival de Cannes.