Shi’ning, una madre soltera, decide participar en una actividad grupal que promete borrar el pasado en un «salón espiritual» al que acude por curiosidad. A primera vista, parece que solo Shi’ning se aferra de manera especialmente obsesiva a la pérdida y al trauma que compartieron su madre viuda y sus cuatro hijos, pero en realidad la vida cotidiana también suele ser cruel para su madre y su hermano menor, Shi’an. Incluso imágenes corrientes, como un calcetín naranja colgado del tendedero, un armario donde un niño juega al escondite, un maniquí desnudo o un suéter, son para esta familia estímulos punzantes que evocan traumas personales e históricos. «Raindrops on a Roof», el primer largometraje de Zhou Jiali, afirma que lo importante no es extirpar los recuerdos como quien quema fotografías para destruirlas, sino sacar el dolor a la luz y mirarse de frente. Como cuando se esfuerzan juntos por devolver la forma al suéter barato de su madre que se ha encogido.