En Daca, Bangladés, dos vidas transcurren en paralelo. Emma, una joven, trae arena de una obra para llenar el arenero de su gato. Hasan, que trabaja en una fábrica de vidrio, roba arena de sílice de su lugar de trabajo para fabricar vidrio y sueña con planes de emprender su propio negocio en el futuro. En esta singular película, las vidas de los dos protagonistas mantienen la distancia y no llegan a cruzarse en toda la película, y lo único que los conecta es la arena. Como sugiere el título de la película, la arena simboliza la vida congestionada, aislada e incierta de la metrópolis de Daca. Una ciudad en constante construcción aun mientras se desmorona ante nuestros ojos: como una torre de transmisión que se eleva sobre la arena, sus cimientos son inestables. Mediante un elegante trabajo de cámara, el director de fotografía Mathieu Giombini retrata no solo las vidas de los dos protagonistas, sino también la propia ciudad de Daca como una protagonista más.