El título de la segunda película de Choi Seung-woo es su contenido. No ocurre ningún suceso y, a medida que avanza la historia, resulta difícil distinguir quién es el protagonista. No hay ningún diálogo y los personajes pasan un invierno en silencio, sin decir palabra. Los demás personajes tampoco dicen nada. Tampoco hablan los pasajeros que abarrotan el metro a la hora de salir del trabajo y que aparecen repetidamente a intervalos regulares, como un ritmo. Bajan por un callejón al amanecer y suben escaleras empinadas a altas horas de la noche. El ir y venir del trabajo. Alguien dirá que es la historia de un hombre, alguien añadirá a un hombre que hace trabajos de demolición en el interior de una casa y alguien más añadirá a una mujer. Sin embargo, en esa red vacía, lo único que tienen en común es que pasan aquel invierno trabajando en Seúl, con frío y en la pobreza. No construyan una historia. Obsérvenlos.