Milo, de 9 años, vive en una zona rural apartada de Argentina y es bailarín de malambo, una danza folclórica gaucha. La vida con su estricto padre, que es también su maestro, resulta asfixiante. Tras ver la ciudad de Buenos Aires en «Soñar, soñar» (76), de Leonardo Favio, Milo sueña con abrirse camino en la vida por sus propios medios y parte en tren sin decírselo a su familia. En esta historia, narrada con técnicas del realismo mágico, se contraponen la invisibilización de la existencia en la ciudad y las expectativas excesivas que se imponen en una comunidad pequeña, poniendo de relieve la continuidad entre el sueño y la realidad. Es el primer largometraje de Lorenzo Ferro, protagonista de «El Ángel» (18), de Luis Ortega, y Lucas A. Vignale, quienes lo codirigen. Fue el último largometraje de Vignale, quien falleció repentinamente en junio.