Khadijeh, una anciana kurda de Irán, tiene dos tareas. Una es curar a una cigüeña que se ha quedado sola en el pueblo tras herirse las alas con cables de alta tensión; la otra, hacer cambiar de opinión a su hija, que quiere emigrar al Reino Unido en busca de una vida mejor. Para la anciana Khadijeh no hay contradicción alguna entre ayudar a la cigüeña a migrar y disuadir a su hija de emigrar. Simplemente, son cosas que no se consiguen solo con desearlas. Además, cuando se trata de no hacer lo que uno quiere, los hijos superan a las cigüeñas. «Singing Wings» sigue a la anciana Khadijeh en sus idas y venidas, con los pintorescos paisajes del Kurdistán, hábitat de cigüeñas, como telón de fondo. Su sentido del humor innato y su alegre optimismo, que hacen sonreír espontáneamente al verla, son el motor y el núcleo de la película. El director Khaledi, oriundo de esta región, eligió llevar a la pantalla de la mejor manera posible el carácter límpido y la vida sencilla de los kurdos, en lugar de sus penurias como pueblo. Una historia semejante a una fábula en un mundo de cuento de hadas.