François Ozon adapta «El extranjero» (1942), de Albert Camus, y recrea con delicadeza la Argelia de los años cincuenta mediante unas bellas imágenes en blanco y negro. La playa oprimida por el sol que retrató Camus —ese mundo inquietante, un espacio a la vez real y metafórico— revive en la pantalla gracias a la fluida puesta en escena de Ozon. En esa misma playa, el protagonista, Meursault, dispara contra un joven árabe sin un motivo claro. Benjamin Voisin, joven estrella del cine francés, encarna a la perfección al «extranjero» Meursault, que actúa sin conciencia de sí mismo y acepta incluso sus propios actos como si fueran asuntos ajenos. En lugar de la célebre primera frase de la novela de Camus, «Hoy ha muerto mamá. Quizá fue ayer», la impactante adaptación de Ozon comienza con el monólogo del protagonista, «He matado a un árabe», y transporta de inmediato al público a la oscura época colonial francesa. A aquella época en que no haber derramado lágrimas en el funeral de la madre se consideraba un pecado mayor que haber asesinado a un árabe. Ozon contempla con frialdad ese mundo de moral contradictoria e ilumina la esencia del «absurdo» desde su propia perspectiva.