Yoon Young-ja, la abuela materna de la directora Choi Sedam, quería escribir una novela titulada «A Woman Dancing on the Waves». Había sacado adelante a una familia ejerciendo de chamana toda su vida. Pero la abuela no pudo escribir la novela y olvidó incluso quién era la «mujer que baila la danza de las espadas sobre las olas». La directora despliega una historia familiar extraña y sorprendente con su abuela, que va perdiendo la memoria, como protagonista. En las palabras de la abuela, que va y viene entre la residencia y su casa, se intercalan conversaciones con los muertos, y los recuerdos del pasado se mezclan con la confusión del presente. A ello se suma la novela del abuelo, y los recuerdos y las complejas emociones de la familia se acumulan capa tras capa. Finalmente, en el último ritual chamánico para poner en orden el antiguo santuario de la abuela, toda clase de emociones, convocadas sin excepción, ejecutan una danza poseída. Se dice que «todos los dioses traen sufrimiento». ¿El dios de la abuela solo habrá traído sufrimiento a esta familia? Al recorrer décadas de recuerdos y dar un largo rodeo, la película se convierte en una especie de autobiografía que registra la historia particular de una familia o la novela que la abuela no pudo escribir.