Choon-hee, que graba videos de bodas, aspira a ser guionista. Un día, Cheol-soo, que disfruta de su último permiso del servicio militar, se presenta de improviso en su casa y pregunta por el paradero de su novia. Así comienza una breve convivencia entre un hombre y una mujer distintos en todos los aspectos, aunque también tienen algo en común. Choon-hee y Cheol-soo han fracasado en el amor. Los dos empiezan a escribir juntos un guion en el que plasman sus anhelos de un amor que no pudo ser. Que «Art Museum by the Zoo» siga citándose como una obra representativa del melodrama coreano se debe, irónicamente, a la normalidad cotidiana que mantiene la película. Demuestra de una manera excepcional que un mundo puede teñirse de amor sin recursos dramáticos artificiales, actuaciones exageradas ni sentimentalismo melodramático. Ante todo, no sería posible hablar de los logros de esta película sin el rostro radiante y la actuación sin artificios de Shim Eun-ha en el papel de Choon-hee. Es el debut en el largometraje de la directora Lee Jeong-hyang, quien cuatro años después desató en las salas el fenómeno de «Todos los caminos llevan a casa» (2002), con la historia de una abuela y su nieto.