La vida matrimonial de Cozy es monótona y asfixiante. Tras marcharse de casa en un impulso, entabla relación con un perdedor ocioso y ambos deambulan juntos, sin imaginar que un incidente inesperado los llevará a emprender una huida para salvar la vida por un camino escabroso y sinuoso. Tienen un arma, un automóvil y compañía, y quieren huir hasta el fin del mundo, pero las cosas no son tan sencillas como imaginan.
El primer largometraje de ficción de Kelly Reichardt está ambientado en la periferia del sur de Florida donde vivió de joven. Los paisajes desolados y anodinos se despliegan ante la cámara de 16 mm, poniendo de relieve el absurdo y los interrogantes sobre el sentido de la existencia de los personajes. Kelly Reichardt describió a los personajes como miembros de la generación de la televisión cuyas vidas carecen de brillo: sus mentes están repletas de imágenes transgresoras de la pantalla, pero les falta la capacidad de llevarlas a la práctica. La película se apropia con ingenio de elementos de género y los invierte para construir una película de carretera que funciona a contracorriente. Como señaló la directora: «Esta es una película de carretera sin carretera, una historia de amor sin amor, una película de crimen sin crimen».